martes, 10 de junio de 2008

HAY UNA LEVE LUZ CAÍDA

HAY UNA LEVE LUZ CAÍDA...
Hay una leve luz caída
entre las hojas de la tarde.
Dame
tu mano y cruza
de puntillas conmigo
para nunca pisarla,
para no arder tan tenue
en sus dormidas brasas
y consumirte lenta
en el perfil del aire.

(Octubre)


jOSÉ aNGEL vALENTE

todo en: http://amediavoz.com/valente.htm con el poeta recitándo sus propios pensamientos

EN MUCHOS TIEMPOS...

EN MUCHOS TIEMPOS...
En muchos tiempos
tu cabeza clara.

En muchas luces
tu cintura tibia.

En muchos siempres
tu respuesta súbita.

Tu cuerpo se prolonga sumergido
hasta esta noche seca,
hasta esta sombra.

José Angel Valente

sábado, 7 de junio de 2008

qué ocurre?

no lo se...

aún es primavera? lo parece, pienso en una mariposa que se rompe como espejos pero que no mide 5 metros. Bueno, no se rompe, pero sí que es frágil, bate las alas, cada aleteo es un paso hacia adelante. Avanzar con miedo a romperse, toparse con hormigas hambrientas, que te mordisqueen, desde los extremos hacia el centro....

¿qué ocurre?

no lo se...

domingo, 1 de junio de 2008

V.2

"Suicidio: El suicidio es una palabra mal construida: quien mata no es idéntico a quien es matado"
Th. Jouffroy



Deja de actuar para la galería.



Habían llegado hasta el café, la lluvia quedaba fuera, sobre la plaza y la gran escultura de bronce que representaba el rostro de una mujer recostada.



Él pidió por los dos, y al hacerlo Ada tuvo la sensación de verle crecer casi diez años en un instante, pidió dos whiskies con hielo, nada de té. Eran las tres y media según un reloj de pared situado al fondo del local, las cuatro según la hora oficial. El agua seguía cayendo de manera silenciosa en el exterior y aquel murmullo que era el silencio se filtraba entre los dientes de nuestra heroína como humo de tabaco que reposa sobre la lengua, invasivo, agradablemente invasivo.


Sólo estaba presente su respiración, las gotas de agua resbalando sobre los hombros desnudos y el sonido de los hielos al chocar entre ellos dentro de su baño alcohólico. Ada bebía despacio, pensaba en algo que decir, aunque aquel no era un silencio incómodo, aún así sentía la necesidad de decir algo y justo cuando encontró un par de palabras con las que abrir adecuadamente la conversación, la música comenzó a sonar, una música sombría que la detuvo justo cuando iba a soltar el silencio de su boca.



El whisky puede parecer un error en ocasiones, pero a estas horas es la mejor opción, incluso cuando parece un error.


Ada asentía mecánicamente mientras el alcohol le doblaba la mente. Con los pensamientos a la deriva, intentó centrarse en la sonrisa de su acompañante, era una sonrisa agradable que le invitaba a una copa más cuando había tomado dos.
El segundo trago de la tercera copa fue definitivo, el espacio se redujo alrededor de aquella sonrisa cómplice, la luz tenue se deshilachaba hasta quedar reducida al recuerdo, Ada presenció desde su interior aquella reducción de la realidad sin ser consciente hasta que se encontró en una absoluta oscuridad.


En la oscuridad sólo quedaba su respiración, el miedo la dificultaba, estaba sola allí, ¿allí? ¿dónde era "allí"? Sentía que llevaba el mismo camisón húmedo por la lluvia, seguía sintiendo las gotas de agua que saltaban de su pelo a sus hombros; caminos inciertos...

Oscuridad, respiración, Ada miró allí donde debía estar su tripa y entonces pudo ver un enorme cuchillo apuntando a su ombligo, avanzaba despacio, no podía ver quién lo sostenía pero no quedaba demasiado espacio para evitar el mortal choque entre la carne y el metal.
No sabía si era ella misma la que dirigía el arma, ¿era ella o alguien quería asesinarla? ¿era ella? Ada dudaba seriamente mientras observaba al cuchillo avanzar y encogía el estómago asustada.

En cuanto su carne se rasgó el tiempo cambió de ritmo, se aceleró, sintió la sangre brotar de muy dentro, en la tripa y entre las costillas. Dos hendiduras y estaba de vuelta en el café a las cuatro y media de la madrugada, con una sonrisa amable preguntándole si prefería el té prometido en un principio.


No... Ada prefiere salir un momento a la calle, sin compañía, sin alegría, el alcohol pesa en los pies y en la cabeza. Al abrir la puerta y posar de nuevo su desnudez en la acera Ada nota el dolor agudo, se lleva las manos a la tripa, las encharca en sangre. Todo es presente, presente presente presente.

Aquí y ahora Ada consigue sobreponerse al alcohol gracias al terrible dolor de sus entrañas, la puñalada del estómago no es excesivamente profunda, pero la que se coló entre sus costillas ha dejado la membrana exterior del pulmón muy dañada, si fuerza la respiración todo puede acabar muy deprisa. Sentada en un banco empapado por la lluvia que dejó de caer, Ada lucha contra ella misma, contra la necesidad de respirar más profundamente, con el dolor como muestra más certera de que aún vive, no puede evitarlo y la respiración se acelera hasta explotar y matarla.

Mientras muere Ada aún no sabe quién la ha matado, fue un cuchillo pero, ¿fue ella misma? Así, adentrándose en una oscuridad diferente, Ada Ada Ada, este ha sido el quinto día, algo ocurrió y sabes que fue el quinto día porque no sabes quién provocó el encuentro entre el acero y tu muerte.

Se alzó desnudo, José Angel Valente

Se alzó desnudo el torso

Febril el mármol se deshizo en llanto
mientras batía el viento
los vacíos alvéolos,
las arrasadas tiendas y banderas.

Viste
vulnerados los pórticos y el tenso
temblor de dardos
en el cuerpo incendiado
bajo la oscura aparición del día.
(Sebastián)

miércoles, 28 de mayo de 2008

Elliott Smith, Pitseleh

I'll tell you why I don't want to know where you are
I got a joke I've been dying to tell you
The silent kid is looking down the barrel
To make the noise that I kept so quiet

I kept it from you, pitseleh
I'm not what's missing from your life now
I could never be the puzzle pieces
They say that god makes problems just to see what you can stand
Before you do as the devil pleases
And give up the thing you love

But no one deserves it

The first time I saw you, I knew it would never last
I'm not half what I wish I was
I'm so angry, I don't think it'll ever pass
And I was bad news for you, just because
I never meant to hurt you



No, no hay indirectas,

pero si un fondo constante de dolor

viernes, 9 de mayo de 2008

maravillas de la economía

Del libro "Dirección Estratégica"
Autor: Robert M. Grant

Hablando de diversificación estratégica en el ámbito de los holdings de empresas, nacionales o multinacionales, el sr Grant afirma:

"La diversificación es como el sexo, su atractivo es obvio, muchas veces irresistible sin embargo la experiencia es a menudo decepcionante"


mmmm.... el reflejo de la auténtica frustración de los economistas

martes, 6 de mayo de 2008

Anne Carson

CORPS

In sex (he told her) the mind evaporates and suddenly
the body is there,
just the body with its reaches.
He was more or less repulsive to himself,
the little satin parts especially.

Her alone at a midgnight table in the zala, leaning over the manuscript with her shortsighted eyes, shadow of her bent arm huge on the wall.


Anne Carson

lunes, 5 de mayo de 2008

V.1

Era el pánico a la incertidumbre lo que la mantenía despierta, con los ojos muy abiertos y las piernas recogidas entre los brazos. Sentada, tumbada, de cualquier forma pero siempre con las piernas cercanas al pecho, como si temiera que al separarlas su corazón pudiera escapársele del cuerpo. La angustia que ahoga, que encoge el pecho cuando en realidad se siente que lo que llevas dentro no cabe, explota... pero no, no lo hace y permanece la angustia indefinidamente, unos días con mayor intensidad, algunas horas como un murmullo molesto, inquietante, siempre ahí.



En esa noche de ansiedad la temperatura poco a poco lograba descender y hacia las cuatro de la madrugada una brisa fresca comenzaba a filtrarse por la ventana mal cerrada. Al presentirla, Ada decidió salir al balcón atreviéndose a estirar las piernas mientras contenía la respiración. Con los pies descalzos y un breve camisón blanco de algodón pisó el suelo frío de la terraza y permitió que un escalofrío le recorriera entera. Después un temblor rítmico y constante se apoderó de su persona, un temblor-terapia que azotaba su cuerpo a cambio de ahorrarle las lágrimas y suavizar ligeramente su impaciencia desbocada.



Después de dos minutos sumergida en su terapia de temblor, Ada tuvo una extraña idea, miró hacia abajo, sólo estaba en un primer piso, tan cerca de la calle húmeda por la suave lluvia que acababa de caer, la calle limpia, sus pies descalzos. Ada entró como un rayo en el piso, se sirvió una copa de vino tinto y regresó a la terraza con la copa y las llaves de casa pero sin zapatos en los pies. En las manos que asían la copa recordaba como él las había sostenido durante casi una hora para mostrarle unas fotos, en los tobillos el recuerdo de un roce en que habían perdido sólo una décima parte de la honesta amistad.

Bebió media copa sin dejar de mirar la calle,la dejó en el suelo y saltó la barandilla. Una vez al otro lado comenzó a descender, cuando su cabeza estaba a la altura del suelo de la terraza volvió a coger la copa para apurar hasta la última gota, el vidrio tintado por el oscuro alcohol comenzó a limpiarse con la lluvia que se escurría por sus paredes, Ada siguió descendiendo, agarrándose a cualquier saliente para evitar caer de golpe.



Una vez en la calle los pies acusaron la bajada y la suciedad de la acera, pero la piedra aún no había terminado de enfriarse, andar descalza seguía sin parecerle una mala idea. Me han prohibido salir de este lecho, pasaré en él mi vida, mientras una bicicleta cruzaba la noche con una bombilla al frente que parecía agotarse con cada golpe de pedal. El paisaje se completa, rubor en las mejillas, Ada gritó al ver pasar la bicicleta y ésta se paró en seco unos metros más adelante.

El paisaje se completa, su pensamiento, pensamiento de Ada creyó alcanzar a comprender algunas cosas y por eso gritó al ver pasar la luz y las ruedas con varillas. La trayectoria de la bicicleta dibujaba y completaba su pensamiento, aquel pensamiento enjaulado en un lecho con piernas encogidas. El chiquillo que conducía miró a Ada un poco extrañado en un primer momento, pero rápidamente cambió el gesto y supo dedicar a nuestra heroína una amable sonrisa; si quieres te llevo a un café que queda cerca, tomaremos té y podrás explicarme cómo has llegado hasta aquí.

jueves, 24 de abril de 2008

Me he perdido

Lo intenté por tercera vez,
me enfundé en mi traje beige,
miré hacia el suelo y me santigüé,
te encontré entre los escombros.
Y aún quedaba un muro en pie,
te vi apoyada en él y creo que
lo hacías para no perder la fe,
el Cristo en la pared se encogió de hombros.
Y tú con tu voz,
esa voz y tu pálida piel,
con el brillo en tu pelo del trigo,
con ese otro brillo que imagino tras tu abrigo.
Pasaste estos últimos inviernos
al calor de un infierno
construido en el amor
para acabar en demolición.
Me dices: ahora ya estás advertido,
no te fíes de un animal herido.
¿Y qué te iba diciendo yo?
Me he perdido.
Lo intenté siete veces más,
quería ver lo que hay detrás
de tu imperturbabilidad
y abrir tu puerta de cuarenta y tres candados.
Te adiviné en tu balcón
silbando una larguísima canción,
pensando es esto lo correcto o no,
así que hice chas y aparecí a tu lado.
Lo sabes, ahora ya estás advertido,
no te fíes de un animal herido,
y yo, descuida, le mentí,
soy un experto cazador.
¿Lo has visto? Es mi mundo derruido,
lo que hoy es puro mañana está podrido.
¿Y qué te iba diciendo yo?
Me he perdido.
Mátame si ya no te soy de utilidad,
mátame tras leer el mensaje,
pero ahora me desnudaré
sin quitarme el traje.
Lo he visto, este mundo al derrumbarse,
que lo natural es odiarse,
me dijiste, he de reconocer,
con cierta convicción.
Y entonces entonaste dulces gritos,
comenzó el más viejo de los ritos.
Fuiste tú, fui yo,
sencillamente fue algo superior.
Y añadiste, si lo hacemos tonto mío,
pues hagámoslo como es debido
.¿Y cómo es eso?, pregunté.
Y tú me dijiste: justamente así no.
Y paraste, me lo tengo prohibido.
Y yo protesté empapado y más que aturdido,
y ahora sí que sí que yo
me he perdido.
Que ahora sí que sí que sí
que sé que me he perdido,
porque sólo es pensar en ti y acabar perdido,
porque sólo con pensar en ti me pongo perdido.



Letra - Nacho Vegas / Christina Rosenvinge
Música - Nacho Vegas