Todo empieza con un sonido, el teléfono que suena en una casa de dos pisos vacía, se descorre el velo de oscuridad lentamente desde el sueño de Enrique.
Por cada rincón estático el timbre suena, pero no hay más movimiento que el de sus ojos desperezándose. De pronto, una ventana se abre sin ser invitada a ello, el viento húmedo azota el estudio, deja unas cuantas hojas muertas sobre el escritorio, tira al suelo las escritas por una mujer... el viento viaja por las habitaciones dejándo en cada una su olor y esa sensación de frío otoñal que provoca un temblor agradable al atraparnos. Agradable, sí, llega hasta él, le pilla desprevenido con los pies desnudos, se revuelve en su nido de sueños y esconde rápidamente su desnudez de la mañana.
Con los pies escondidos, Enrique se vuelve a dormir y por fortuna la casa vuelve a encontrar paz, ausencia de movimientos y de sonidos violentos. Sin teléfono que aulle, sin ojos moviéndose ni pies respondiéndo instintivamente, quedan las paredes calladas recibiéndo lo que la ventana abierta les ofrece. Hay ruidos allí fuera, pero están lejos, tan lejos... hay un autobus que se para frente a la casa y permanece 20 minutos delante con el motor en marcha, pero el sonido rebota por las paredes con suavidad hasta ser devuelto a la calle educadamente. El parqué del estudio gime en tono bajo, aguantándo los embistes de la humedad exterior y los rayos de sol.
En la cocina el frigorífico mantiene una sintonía continua como un pájaro en celo, la continuidad de su gorjeo es tal que sirve de acompañamiento a la respiración del hombre que dormita en alguna otra habitación. En la cocina el suelo no cruje, pero está helado, los días cada vez más frescos han contribuido a ello, pero es que esta noche ha sido especialmente fría y ahora ese viento que se cuela por todas partes besa el marmol, lo acaricia sin pudor, se descubre de intenciones y lo posee. Todo es tensión sexual en la cocina, con esa electricidad alimentando frigorífico, congelador, microondas, el fuego que ella utilizó como escusa para no besarle -hay que hacer la cena, es ya muy tarde- cocinar para evitar el sexo, qué triste.
En el baño también hace frío, de hecho allí es donde más frío se siente porque su ventana ha permanecido abierta toda la noche, pero la puerta está bien cerrada, por eso tal vez el aliento helado que se revuelve dentro de esta habitación no se ha filtrado al resto de la casa. El baño siempre tiene la ventana abierta, salvo cuando Enrique se ducha, el frío del otoño y del invierno se quedan a vivir allí como un invitado que no encuentra la hora de marcharse, como si ese invitado hubiese tomado algún whisky de más y de vez en cuando hiciese preguntas poco apropiadas con una sonrisa sincera pintada en la cara, una sonrisa de hielo con la que refrescar su propia bebida.
Todos esos muebles que se ven al pasar de una habitación a otra, cada objeto, cada foto, cada pelo caido sobre el sofá o en la bañera son señales de que esta quietud no tiene nada que ver con la muerte, simplemente es lo que sucede cuando no estamos o cuando los que están se han sumergido en algún sueño que les ha enviado lejos de su cuerpo. Los pelos de Enrique están en el sillón de orejas verde, en su peine sobre el lavabo y en la almohada donde ahora duerme. Hay un par de uñas suyas en la habitación de los niños, que ya no viven allí y su armario entero huele a esa colonia de musgo que tanto le gusta.
Mientras él duerme el viento que abrió la ventana del estudio llega hasta el salón y tira uno de los pelos del sillón al suelo, del mismo modo que hiciera en la habitación anterior con aquellas hojas escritas con letra de mujer... pronto terminará esta paz, pero volverá en cuanto él cierre desde fuera la casa y entonces el silencio será otro, y cada pared esperará su vuelta como un animal fiel que prefiere ser castigado por morder los zapatos a estar solo nuevamente.
miércoles, 27 de agosto de 2008
domingo, 24 de agosto de 2008
George Steiner
http://www.elpais.com/articulo/portada/intento/fracasar/mejor/elpepusoceps/20080824elpepspor_5/Tes
Hoy publica El País Semanal una entrevista a George Steiner, "uno de los intelectuales europeos más brillantes de los últimos 50 años" según el artículo, dejémoslo en una persona a la que merece la pena escuchar o leer (tanto brillo deslumbra).
La entrevista es muy interesante, dejo aquí la respuesta de Steiner a la última pregunta del entrevistador... la pregunta da igual, la respuesta es una reflexión sencilla, importante:
"Fui muy afortunado, porque me enseñaron a usar los músculos de aquí arriba [de la cabeza]. Aprender es usar los músculos del alma y de la mente para que no se duerma. El cerebro está tan bien organizado que si uno lo ejercita, se producen cosas maravillosas. Y llega un momento en el que se empiezan a abrir puertas hacia dentro. Si eres un buen profesor, ése es tu trabajo: abrir las puertas hacia dentro. Fui muy feliz haciendo ese trabajo."
Al terminar de leerlo mi pensamiento ha sido: tengo que encontrar más tiempo para leer y escribir, cada vez más. He pensado eso y que aún no he leido La isla del tesoro...
Hoy publica El País Semanal una entrevista a George Steiner, "uno de los intelectuales europeos más brillantes de los últimos 50 años" según el artículo, dejémoslo en una persona a la que merece la pena escuchar o leer (tanto brillo deslumbra).
La entrevista es muy interesante, dejo aquí la respuesta de Steiner a la última pregunta del entrevistador... la pregunta da igual, la respuesta es una reflexión sencilla, importante:
"Fui muy afortunado, porque me enseñaron a usar los músculos de aquí arriba [de la cabeza]. Aprender es usar los músculos del alma y de la mente para que no se duerma. El cerebro está tan bien organizado que si uno lo ejercita, se producen cosas maravillosas. Y llega un momento en el que se empiezan a abrir puertas hacia dentro. Si eres un buen profesor, ése es tu trabajo: abrir las puertas hacia dentro. Fui muy feliz haciendo ese trabajo."
Al terminar de leerlo mi pensamiento ha sido: tengo que encontrar más tiempo para leer y escribir, cada vez más. He pensado eso y que aún no he leido La isla del tesoro...
sábado, 23 de agosto de 2008
Parte II: San Petersburgo!!


eeh.... a ver si mi hermano me pasa fotos más jugosas... de los sitios y tal... En la primera foto aparecemos la family en el palacio de Peterhoff, un lugar muy bonito pero llenisimo de turistas, de ahí mi cara de cabreo, de "por favor, deja ya lo de las fotos, esto es insoportable!!", en la segunda mi abuelo delante del Hermitage, ¿o es Ermitage?, no se, lo que si se es que ahí dentro tienen unos cuadros de Rembrandt impresionantes!!!
Vayan a verlos!!!
mmm, prometo más y mejores fotos, por ahora es que mi hermano ha colgado demasiadas fotos de la family y ninguna de los sitios sin más. No me deja poner el link a la galería donde las tiene porque le da vergüencita, y yo lo respeto.
También estuvimos en Estocolmo y en Helsinki, pero las fotos que he visto por ahora de esos sitios son tooodas de la familia (en Helsinki nos juntamos con mis tíos y mi primo, y mi hermano se lió a hacerles fotos porque viven en Arkansas, USA, y sólo les vemos una vez al año)
et voilà!!! Moscú y San Petersburgo!. Parte I: Moscú!!




P.S: La primera foto viene a demostrar que en Mos´cú hay mucho ruso con mucha pasta para comprarse cochazos.... No he visto tanto coche de lujo en ningún otro sitio del mundo, ni en Europa ni en EEUU.
La foto en la que aparezco haciendo el payaso pretende imitar aquellas fotos que se hacía el gnomo del padre de Amelie en sus viajes y por último, las fotos intermedias son del metro de Moscú, mi abuela (una roja perdida que de pequeñita, durante la guerra, deseaba con todas sus fuerzas que la llevasen a Moscú, hasta el punto de alistarse ella y a su hermana para que las mandasen allí, por suerte para mi no la dejaron sus padres al enterarse... si se hubiese marchado yo no estaría aqui escribiendo), mi abuela decía, se hizo una sesión completa de fotos delante de la hoz y el martillo levantando el puño izquierdo.
dos cuestiones olímpicas
A mi los deportes me dan un poco igual en general... lo de los juegos olímpicos puede tener su gracia en un momento dado, pero sólo a ratos, sin abusar.
El caso es que en estos juegos hay un par de cosas que me han asombrado mucho, me ha asombrado que los periodistas no hayan dicho absolutamente nada al respecto:
1- ¿ Exactamente desde cuando China gana tantísimas medallas, sobre todo oros? ¿¿¿Se han convertido todos en super personillas en cuatro años??? ¿Hasta qué punto la "presión institucional" les ha ayudado a ganar TODO? ¿ No da la sensación de que en alguna competición (sobre todo en las que hay un jurado que pone puntos) se les ha "mimado" mucho más que a otros países?.
2- Mira que odio, ODIO el futbol, pero ¿donde leches está la selección española de futbol en estas olimpiadas? ¿Cómo es posible que la "campeona de europa" por la que Madrid pasó una semana en fiestas en junio haya desaparecido? Después de arduas investigaciones mi hermano descubrió que ni si quiera se había clasificado, por supuesto la tele no ha dicho nada al respecto, ni los periódicos, ni nadie...
Pues eso, cosas extrañas de estos Juegos Olímpicos rodeados de tragedias que el Comité Olímpico no quiere que estén presentes.... nada de crespones negros ni banderas tristes por los que mueren en Madrid, Georgia... alegría y que gane el mejor (o no)
El caso es que en estos juegos hay un par de cosas que me han asombrado mucho, me ha asombrado que los periodistas no hayan dicho absolutamente nada al respecto:
1- ¿ Exactamente desde cuando China gana tantísimas medallas, sobre todo oros? ¿¿¿Se han convertido todos en super personillas en cuatro años??? ¿Hasta qué punto la "presión institucional" les ha ayudado a ganar TODO? ¿ No da la sensación de que en alguna competición (sobre todo en las que hay un jurado que pone puntos) se les ha "mimado" mucho más que a otros países?.
2- Mira que odio, ODIO el futbol, pero ¿donde leches está la selección española de futbol en estas olimpiadas? ¿Cómo es posible que la "campeona de europa" por la que Madrid pasó una semana en fiestas en junio haya desaparecido? Después de arduas investigaciones mi hermano descubrió que ni si quiera se había clasificado, por supuesto la tele no ha dicho nada al respecto, ni los periódicos, ni nadie...
Pues eso, cosas extrañas de estos Juegos Olímpicos rodeados de tragedias que el Comité Olímpico no quiere que estén presentes.... nada de crespones negros ni banderas tristes por los que mueren en Madrid, Georgia... alegría y que gane el mejor (o no)
martes, 19 de agosto de 2008
de vuelta, música
http://www.goear.com/listen.php?v=1b5187f
http://www.goear.com/listen.php?v=341c8c1
De vuelta en Madrid, con muchas imágenes en la retina pero sin palabras adecuadas... así que mejor os dejo por el momento con un par de piezas del señor Nyman, grande.
sábado, 2 de agosto de 2008
Veranos de scrabble y juegos de Ada y Van en Ardis... y de un viaje a la patria de Nabokov...
Part 1, Chapter 15
One afternoon they were climbing the glossy-limbed shattal tree
at the bottom of the garden. Mlle Larivière and little Lucette,screened by a caprice of the coppice but just within earshot,were playing grace hoops. One glimpsed now and then, aboveor through foliage, the skimming hoop passing from one unseensending stick to another. The first cicada of the season kept trying out its instrument. A silver-and-sable skybab squirrel sat ampling a cone on the back of a bench.
Van, in blue gym suit, having worked his way up to a fork jst under his agile playmate (who naturally was better acquainted with the tree's intricate map) but not being able to see her face, betokened mute communication by taking her ankle between finger and thumb as she would have a closed butterfly.
Her bare foot slipped, and the two panting youngsters tangled ignominiously among the branches, in a shower of drupes and leaves, clutching at each other, and the next moment, as they regained a semblance of balance, his expressionless face and cropped head were between her legs and a last fruit fell with a thud—the dropped dot of an inverted exclamation point. She was wearing his wristwatch and a cotton frock.
("Remember?" "Yes, of course, I remember: you kissed me here, on the inside—" "And you started to strangle me with those devilish knees of yours—" "I was seeking some sort of support.")
That might have been true, but according to a later (considerably later!) version they were still in the tree, and still glowing, when Van removed a silk thread of larva web from his lip and remarked that such negligence of attire was a form of hysteria.
"Well," answered Ada, straddling her favorite limb, "as we all know by now, Mlle La Rivière de Diamants has nothing against a hysterical little girl's not wearing pantalets during l'ardeur de la canicule."
"I refuse to share the ardor of your little canicule with an apple tree."
"It is really the Tree of Knowledge—this specimen was imported last summer wrapped up in brocade from the Eden National Park where Dr. Krolik's son is a ranger and breeder."
"Let him range and breed by all means," said Van (her natural history had long begun to get on his nerves), "but I swear no apple trees grow in Iraq."
"Right, but that's not a true apple tree."
Texto sacado de la página: http://www.ada.auckland.ac.nz/, que contiene el libro íntegro
El lunes marcho a Rusia....
One afternoon they were climbing the glossy-limbed shattal tree
at the bottom of the garden. Mlle Larivière and little Lucette,screened by a caprice of the coppice but just within earshot,were playing grace hoops. One glimpsed now and then, aboveor through foliage, the skimming hoop passing from one unseensending stick to another. The first cicada of the season kept trying out its instrument. A silver-and-sable skybab squirrel sat ampling a cone on the back of a bench.
Van, in blue gym suit, having worked his way up to a fork jst under his agile playmate (who naturally was better acquainted with the tree's intricate map) but not being able to see her face, betokened mute communication by taking her ankle between finger and thumb as she would have a closed butterfly.
Her bare foot slipped, and the two panting youngsters tangled ignominiously among the branches, in a shower of drupes and leaves, clutching at each other, and the next moment, as they regained a semblance of balance, his expressionless face and cropped head were between her legs and a last fruit fell with a thud—the dropped dot of an inverted exclamation point. She was wearing his wristwatch and a cotton frock.
("Remember?" "Yes, of course, I remember: you kissed me here, on the inside—" "And you started to strangle me with those devilish knees of yours—" "I was seeking some sort of support.")
That might have been true, but according to a later (considerably later!) version they were still in the tree, and still glowing, when Van removed a silk thread of larva web from his lip and remarked that such negligence of attire was a form of hysteria.
"Well," answered Ada, straddling her favorite limb, "as we all know by now, Mlle La Rivière de Diamants has nothing against a hysterical little girl's not wearing pantalets during l'ardeur de la canicule."
"I refuse to share the ardor of your little canicule with an apple tree."
"It is really the Tree of Knowledge—this specimen was imported last summer wrapped up in brocade from the Eden National Park where Dr. Krolik's son is a ranger and breeder."
"Let him range and breed by all means," said Van (her natural history had long begun to get on his nerves), "but I swear no apple trees grow in Iraq."
"Right, but that's not a true apple tree."
Texto sacado de la página: http://www.ada.auckland.ac.nz/, que contiene el libro íntegro
El lunes marcho a Rusia....
viernes, 1 de agosto de 2008
Me he quedado sin pulso y sin aliento
Me he quedado sin pulso y sin aliento
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón, de desaliento.
No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.
Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.
Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.
Angel Gonzalez
Ya se está cociendo el 7º día.... ya lo estoy redactando... un pequeño paso más, unas cuantas revisiones de los primeros días y...
separado de ti. Cuando respiro,
el aire se me vuelve en un suspiro
y en polvo el corazón, de desaliento.
No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
los brazos como un ciego contra el viento.
Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
borroso yermo en el que desespero.
Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
contra todo me doy, ciego me hiero.
Angel Gonzalez
Ya se está cociendo el 7º día.... ya lo estoy redactando... un pequeño paso más, unas cuantas revisiones de los primeros días y...
miércoles, 30 de julio de 2008
domingo, 27 de julio de 2008
escoger
Estuve esperando tal y como acordamos, esperé durante tres horas junto a la puerta del café sin pensar en mucho más que el reloj, en cada minuto que se me escapaba allí de pie, aguantando tu silencio. Fueron exactamente tres horas hasta que de pronto recordé aquella espera de Godot, el problema es que yo estaba sola... una mujer anciana pasaba de vez en cuando, envuelta en melancolía y arrugas, pero no me hablaba, así que a pesar de nuestros cruces de miradas, ella no estaba conmigo y yo estaba sola.
Fueron tres horas en las que poco a poco fui perdiendo la esperanza sin ira, incluso sin miedo. Al final de ellas, saberme abandonada fue en realidad el principio de mi liberación, a veces las mujeres necesitamos una bofetada de rechazo para tomar la opción correcta, aunque se haya escapado entre los minutos la mejor... para cada instante hay una más correcta que las demás y esa es la que debemos encontrar, sin lamentarnos por las opciones que nos brindaron cuartos de hora más generosos.
Acabaron las tres horas y con ellas mi paciencia, con un suspiro profundo comencé a estudiar las posibilidades que me ofrecía el día, no eran aún las diez de la mañana frente al mercado, aquella reflexión si que me acercó a la ira por un momento, no eran aún las diez y yo llevaba exactamente tres horas esperando como una tonta. Aún servían desayunos en el café, pero es que a mi madrugar tanto me quita el hambre, y estar enfadada también, aunque no pretendía estarlo... No pretendía estarlo, no señor, me decidí por un zumo de naranja y un pequeño bollo para llevar. A la salida la anciana volvió a pasar junto a mi, me miró con tristeza infinita y después dejó sus ojos fijos en el pequeño paquete que escondía el bollo, se lo di sin que lo pidiera y comencé a pasear.
No pretendía estar enfadada, pero lo estaba conmigo misma, andaba deprisa para intentar darme esquinazo, maldita imbécil... Bajé por Laffayete y sin darme cuenta me encontré detrás de la ópera, era el mismo recorrido que llevaba practicando ocho meses, así, sin pensarlo. Ese día sí que lo pensé, pensé en qué demonios hace alguien como yo bajando la misma calle exactamente de la misma manera durante ocho meses, ¿qué? ya.. vagabundear por esta ciudad es algo relativamente natural, pero ocho meses, por aquella calle... siempre había otras, pero es que aquella se repetía cada día, o prácticamente. La espera junto al café no distaba demasiado de aquella rutina extraña, esa rutina también era una espera, la de algún cambio que yo sola no era capaz de provocar porque ni si quiera comprendía lo que hacía al bajar la calle.
Así que me puse a meditar sobre cada una de las cosas que llevaba como rutina aquellos meses, el vagabundo, ¿es alguien sin objetivos? yo lo era, de vez en cuando se presentaba una ocasión digna de ser marcada en un diario, pero por lo general esa forma de caminar por la ciudad tantas horas... eso era simplemente la ausencia de objetivos, la espera constante de señales que me indicasen hacia donde tirar, dónde vivir, cómo hacerlo, de qué. ¿De qué? buena pregunta, de la caridad supongo, de la de los familiares o los amigos, de la de la anciana que me había cruzado tantas veces aquella mañana; de todo el que quisiera prestarme su mirada en algún momento.
Normalmente la gente no quiere, o necesita "algo" en momentos que una no es capaz de ofrecer nada, total, que la mayor parte de esas miradas directas, las que te alivian recordándote que no estás sola en el mundo, la mayoría se pierde por culpa de alguien.
Aquella mañana escogí comprar una entrada en la taquilla de la ópera, de las más baratas, pero sólo una. Se me ocurrió que podía ser una buena manera de enfrentarme a toda la situación, es decir, a la soledad.
No me equivoqué
Fueron tres horas en las que poco a poco fui perdiendo la esperanza sin ira, incluso sin miedo. Al final de ellas, saberme abandonada fue en realidad el principio de mi liberación, a veces las mujeres necesitamos una bofetada de rechazo para tomar la opción correcta, aunque se haya escapado entre los minutos la mejor... para cada instante hay una más correcta que las demás y esa es la que debemos encontrar, sin lamentarnos por las opciones que nos brindaron cuartos de hora más generosos.
Acabaron las tres horas y con ellas mi paciencia, con un suspiro profundo comencé a estudiar las posibilidades que me ofrecía el día, no eran aún las diez de la mañana frente al mercado, aquella reflexión si que me acercó a la ira por un momento, no eran aún las diez y yo llevaba exactamente tres horas esperando como una tonta. Aún servían desayunos en el café, pero es que a mi madrugar tanto me quita el hambre, y estar enfadada también, aunque no pretendía estarlo... No pretendía estarlo, no señor, me decidí por un zumo de naranja y un pequeño bollo para llevar. A la salida la anciana volvió a pasar junto a mi, me miró con tristeza infinita y después dejó sus ojos fijos en el pequeño paquete que escondía el bollo, se lo di sin que lo pidiera y comencé a pasear.
No pretendía estar enfadada, pero lo estaba conmigo misma, andaba deprisa para intentar darme esquinazo, maldita imbécil... Bajé por Laffayete y sin darme cuenta me encontré detrás de la ópera, era el mismo recorrido que llevaba practicando ocho meses, así, sin pensarlo. Ese día sí que lo pensé, pensé en qué demonios hace alguien como yo bajando la misma calle exactamente de la misma manera durante ocho meses, ¿qué? ya.. vagabundear por esta ciudad es algo relativamente natural, pero ocho meses, por aquella calle... siempre había otras, pero es que aquella se repetía cada día, o prácticamente. La espera junto al café no distaba demasiado de aquella rutina extraña, esa rutina también era una espera, la de algún cambio que yo sola no era capaz de provocar porque ni si quiera comprendía lo que hacía al bajar la calle.
Así que me puse a meditar sobre cada una de las cosas que llevaba como rutina aquellos meses, el vagabundo, ¿es alguien sin objetivos? yo lo era, de vez en cuando se presentaba una ocasión digna de ser marcada en un diario, pero por lo general esa forma de caminar por la ciudad tantas horas... eso era simplemente la ausencia de objetivos, la espera constante de señales que me indicasen hacia donde tirar, dónde vivir, cómo hacerlo, de qué. ¿De qué? buena pregunta, de la caridad supongo, de la de los familiares o los amigos, de la de la anciana que me había cruzado tantas veces aquella mañana; de todo el que quisiera prestarme su mirada en algún momento.
Normalmente la gente no quiere, o necesita "algo" en momentos que una no es capaz de ofrecer nada, total, que la mayor parte de esas miradas directas, las que te alivian recordándote que no estás sola en el mundo, la mayoría se pierde por culpa de alguien.
Aquella mañana escogí comprar una entrada en la taquilla de la ópera, de las más baratas, pero sólo una. Se me ocurrió que podía ser una buena manera de enfrentarme a toda la situación, es decir, a la soledad.
No me equivoqué
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